IRON MAIDEN: tácticas y estrategia

Iron Maiden – Senjutsu
Fecha de lanzamiento: 3 de setiembre, 2021
Sello: Parlophone
Tracklist:
Disco 1
1 – Senjutsu
2 – Stratego
3 – The Writing on the Wall
4 – Lost in a Lost World
5 – Days of Future Past
6 – The Time Machine
Disco 2
1 – Darkest Hour
2 – Death of the Celts
3 – The Parchment
4 – Hell on Earth

Reseñar los nuevos discos de bandas legendarias es una tarea compleja. Manejar las expectativas es crucial, tanto para quien escribe como para los millones de fans de Iron Maiden alrededor del mundo, que esperaban con ansias que llegara la fecha señalada, 3 de setiembre de 2021.

Y es que hoy, seis años después de “The Book of Souls”, un disco doble bastante completo y parejo, la Doncella de Hierro lanza diez nuevas canciones que continúan una propuesta que ha ido transformándose durante los últimos veinte años.

Iron Maiden no fue la misma banda tras la partida de Bruce Dickinson en 1993, y no volvió a ser la misma banda tras su regreso y el del guitarrista Adrian Smith, quien partiera de la banda en 1990.

Con el tiempo, los ingleses se apartaron de las canciones cortas, directas y explosivas, apostando por composiciones más elaboradas y largas, cuya intensidad es producto de una mezcla funcional entre teatralidad, calidad lírica y la transformación de viejos elementos reconocibles a nivel instrumental adaptados a la nueva visión de sus integrantes.

Dicha evolución ha sabido atraer a nuevo público, pero también ha resultado divisiva para viejos fanáticos de la banda, que prefieren quedarse con el material clásico que sigue pudiendo disfrutarse en vivo cada pocos años.

Vamos a adentrarnos en este decimo séptimo disco a ver qué nos deparan sus casi ochenta y dos minutos de música.

Tambores de guerra anuncian el tema que da nombre al disco. “Senjutsu” comienza con la siempre potente batería de Nicko McBrain y engancha rápidamente en un riff de tinte oscuro, muy propio de los últimos discos de la banda. A medio tempo, Bruce Dickinson hace alarde del gran estado de su voz, siempre efectiva aún tras el paso del tiempo. El trabajo doblando las voces es por supuesto excelente.

Con casi ocho minutos y medio de duración, “Senjutsu” carga con la pesada responsabilidad de abrir el disco, y lo hace de forma funcional con un estribillo simple y algunos cambios de pasaje donde la teatralidad de Dickinson brilla. En el apartado instrumental se encuentran desde luego muy presente el bajo característico de Steve Harris y las guitarras características de los “Three Amigos”, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers.

“Stratego” es una de las canciones más directas y cortas del disco, que fue además seleccionada como segundo single de adelanto. Funciona bastante bien, apoyándose en la cabalgata rítmica característica de la guitarra y del bajo e incorporando algunos arreglos de teclado. Sin derroches de velocidad ni alardes de virtuosismo, puede ser uno de los temas que más atractivos resulte para la vieja guardia de fans.

“The Writing on the Wall” fue la primera canción que los fans pudieron escuchar tras seis años de espera. Anunciado mediante múltiples mensajes crípticos relacionados al festín de Baltasar, entre otras referencias bíblicas, es un tema que comienza con guitarra acústica que es acompañado con guitarra eléctrica, acercándose más al country.

También a medio tempo, resume perfectamente de qué va Iron Maiden últimamente. Teatralidad, grandilocuencia, bajos marcados, un estribillo coreable, guitarras armonizadas dando contundencia y Dickinson en excelente forma.

Siendo “The Writing on the Wall” una de sus contribuciones al disco, es lógico que el cantante se luzca. Mención extra al apartado de los solos de guitarra. Solo, armonía maideniana y solo siempre gana. Si no es de lo mejor del disco, pega en el palo.

“Lost in a Lost World” comienza lento, con guitarras acústicas y teclado combinados con la voz de Dickinson procesada por efectos. No tarda en volver a la instrumentación standard de Maiden, riff a varias guitarras y el bajo destacado.

La melodía de guitarra acompaña a Dickinson previo a un estribillo normalito, tras el cual la banda no teme a la autoreferencia guitarra armonizada mediante. ¿Está mal? No. Además, el apartado de los solos está entretenido. Cierra lento, como comenzó.

“Days of Future Past” es otra colaboración entre Smith y Dickinson. Con tan solo cuatro minutos de duración, tiene una apertura basada en la melodía de guitarra eléctrica, pero no tarda en ir directo al riff de heavy puro y duro. Otra de las joyitas del disco.

“Time Machine” cierra el primer disco de “Senjutsu”. Nuevamente la introducción acústica (con un feeling muy cercano a “Starblind” de “The Final Frontier”) da paso a una canción más movida, que en esta ocasión es un poco diferente del resto en su primer tramo. Hacia la mitad vuelven los elementos característicos de Maiden en forma de armonía de guitarra y bajo al galope.

La armonía de guitarra recuerda a una versión acelerada de parte de la línea vocal del tema “The Book of Souls”. Si el estilo un poco más “progresivo” de la banda ya no estaba resultando agradable para varios, a los dos tercios de la canción tenemos un corte y cambio que puede descolocar un poco.

El segundo disco abre con “Darkest Hour”, comenzando por un ambiente de olas y playa, que da paso a una intro de corte melancólico y versos acústicos. Nuevamente la banda se acerca a esa temática imperecedera en sus letras como lo es la Segunda Guerra Mundial. Pero el enfoque no es la adrenalina trepidante de los combates aereos de “Aces High”, sino la figura de Winston Churchill.

Perfectamente esta canción podría haber sido parte del gran disco solista de Dickinson, “The Chemical Wedding”, una sensación muy recurrente cada vez que colabora con Smith en la autoría. Como el tema es más lento, da espacio a otra expresividad a nivel de solos de guitarra, donde nuevamente se cumple con creces y una pequeña reminiscencia a “Coming Home” de “The Final Frontier”. Cumple su ciclo, volviendo a las gaviotas y el agua en la costa. La veo como candidata para sorprender y ser parte del setlist en vivo.

El último tramo del disco está completamente dominado a nivel compositivo por Harris. “Death of the Celts” recuerda mucho y con razón a “The Clansman”, una de las canciones que supo sobrevivir más allá de la etapa donde Blaze Bayley fuera vocalista.

Es más que claro a estas alturas que este es el tipo de composiciones que Harris viene favoreciendo con frecuencia y sin miedo a que sean demasiado largas. Tengo que decir que siento la sombra de “Virtual XI” sobre esta canción en su primera mitad. Nuevamente estamos frente a un despliegue de esa versión más “progresiva” de la banda, con un interludio puramente instrumental donde las guitarras y el bajo juegan a armonizar antes de la sección obligada de los solos. Termina con el mismo ritmo de los primeros versos.

“The Parchment” es una canción interesante, con un comienzo lento. A grandes rasgos tiene una vibra de mezcla entre “Powerslave” y “The Book of Souls”. No tiene el nivel de intensidad de la primera, pero compensa con una atmósfera y peso de toque cuasi cinematográfico. La teatralidad de la mano de Dickinson llega a su mejor punto hacia los dos tercios de la canción, momento tras el cual levanta un poco la velocidad, dando paso a los solos de guitarra finales.

El verdadero final llega de la mano de “Hell on Earth”, una canción 100% Harris, cuyos dos primeros minutos están dedicados enteramente a establecer, guitarra acústica y bajo mediante, un ambiente que vira en pocos segundos hacia la contundencia eléctrica. Guitarras y bajos galopantes, melodía sobre la rítmica y la intervención de Dickinson mano a mano con la guitarra que acompaña su línea vocal en casi toda la canción.

“Hell on Earth” es una de las canciones donde la banda más se destaca, siendo un oportuno cierre que tiene la correcta carga de elementos marca de la casa y el plus de un feeling logrado por un Dickinson que nuevamente se destaca, particularmente tras un quiebre en la mitad del tema, donde se pisa un poco el freno y el vocalista hace gala de su habilidad para transmitir emoción con la voz. Nuevamente los compases finales son una respuesta a la introducción de la canción.

“Senjutsu” es un disco que posiblemente no entre a la primera escucha, algo a lo que los últimos discos de la Doncella de Hierro no son precisamente ajenos y que es un fiel reflejo del añejamiento de la banda.

Es en este terreno en el que están más cómodos, la intensidad medida y distribuida a lo largo de canciones de mayor duración. Bajo este enfoque, la banda gana con la carga de emotividad a cargo del imperecedero Dickinson, que año tras año renueva su vigencia sin renegar de los cambios que trae a su voz el paso del tiempo.

Tras un camino que podemos decir que comenzó con “A Matter of Life and Death”, se dan el lujo de hacer canciones como mejor se les antoje, preservando ciertos elementos que son prácticamente marca registrada y tomando sin vergüenza referencias de sus últimos álbumes.

Seguramente este “Senjutsu” cause división entre los seguidores. A mi particularmente me deja tras las primeras escuchas, algunas sensaciones encontradas. La única verdad que me atrevo a enunciar, es que más allá de lo crítico que pueda ser con el disco, no adelanté ninguna canción en ningún momento, y eso es muestra cabal de lo prolija y concreta que resulta la propuesta en general, sea del agrado o no de los fanáticos.

Recomiendo escuchar, dejar reposar y revisitar. No sería la primera vez que nos reencontremos con joyitas que en primera instancia pasaron desapercibidas.

Lineup:
Bruce Dickinson (Voz)
Steve Harris (Bajo)
Dave Murray (Guitarra)
Adrian Smith (Guitarra)
Janick Gers (Guitarra)
Nicko McBrain (Batería)

2Comentarios

  • Juan Carlos Sandoval Cabrera
    3 de septiembre de 2021

    Querer que maiden suene como en los 80 suena demasiado nostálgico, para mí la banda fue teniendo pequeñas modificaciones como lo puede tener una persona con el tiempo, lo que no significa que no sea bueno, al contrario para mí nos van regalando en su evolución cosas nuevas. Y como bien decís hay que escuchar y reposar. En particular me parece que este disco promete más que el anterior.
    Arriba up the irons!

  • Diego Mauricio
    7 de septiembre de 2021

    Escuche el disco y a la primera escucha no me resultó de gran agrado, canciones largas sin el feeling que me tenía acostumbrado, pero luego de varias escuchas y traduciendo las letras me di cuenta de que tiene canciones que valen la pena y muchas de las cuáles podrían incorporarse al set list de la banda. Death of the Celts me parece el mejor tema si bien es cierto que recuerda a the clansman tiene una instrumentación muy buena y el estribillo emotivo con una melodía de voz efectiva. Los temas que fueron corte de difusión no defraudan tampoco. Así que mi valoración es positiva, aunque comparto que con la primera escucha no baste..

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